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 Junio 28, 1969.

The doors y Morrison en México. Jerry Hopkins fue el único periodista estadounidense que en 1969 viajó junto con The Doors a México a ofrecer una serie de conciertos. En efecto, aunque a muchos jóvenes de hoy les pueda parecer increíble, The Doors tocaron en la ciudad de México, casi clandestinamente durante una breve temporada de cuatro noches (28, 29, 30 de junio y 1 de julio de 1969). Y se dice que en forma clandestina porque lo hicieron en un ambiente totalmente ajeno a quienes eran entonces su verdadero público: en un centro nocturno conocido como El Fórum (propiedad de los hermanos Castro,hoy desaparecido).

Originalmente la oferta era presentarse en la Plaza de Toros México, con aforo de 48 mil personas.Además, había la posibilidad de hacer un concierto a beneficio de la Cruz Roja o de la ONU en un hotel, el Camino Real. Esos eran los planes iniciales, por lo que el grupo estaba bastante entusiasmado. Pero ya saben cómo se las gastan los promotores mexicanos. Con las heridas de la matanza de octubre de 1968 todavía sin suturar, obtener un permiso para tocar en la Plaza México no sólo era imposible sino descabellado, pero al ver el entusiasmo de The Doors por tocar en México, Olmos no quería desaprovechar la oportunidad. A pesar de todo, intentó conseguir permiso para el Auditorio Nacional pero tampoco tuvo suerte. Pidió prestados 20 mil dólares y le dijo a Castro que el grupo se podía presentar en El Fórum cuatro noches a cinco mil dólares cada una. Sin contrato y sin nada, se aventaron la puntada de anunciar los conciertos con desplegados de una plana en los periódicos. Hopkins y Sugerman afirman que los recibieron a cuerpo de reyes, y hasta había un tipo que los seguía a todas partes con una bolsita de cocaína para despacharla cuando quisieran. Es más, hasta conocieron al hijo del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz (Alfredo), que le había salido un poco “loco” y le gustaba el rock. El grupo y su séquito (que incluía a novias y esposas) fueron tratados a cuerpo de rey (lagarto, por supuesto).

Los pasearon en limusina por toda la ciudad, visitaron el Museo de Antropología (y no de “Arqueología”, como dice el inepto traductor del libro de Hopkins), se emborracharon en Garibaldi y fueron a las pirámides de Teotihuacán. Es ya conocida la foto de Morrison, barbado, panzón y en camiseta, subiendo los escalones de la Pirámide del Sol. Finalmente, un año después, en julio de 1970, sin los otros Doors, Jim Morrison volvió a visitar México, invitado de nuevo por el mismo Mario Olmos, que seguía en la necia de promover conciertos de rock. Para entonces había contratado a los grupos Kimberly y Tower of Power, de San Francisco, para que tocaran en el Quid, otro centro nocturno de la ciudad de México. Invitó a Morrison a asistir a los conciertos y éste aceptó. Sólo venía acompañado de su amigo, el fotógrafo Frank Lisciandro.
En el Quid, mientras tocaba el grupo abridor, los mexicanos de Love Army, Morrison se subió al escenario a palomear y se cayó encima de la batería, pero sin percances que lamentar. Luego fueron a otro centro nocturno, el Maxim`s, pero allí no se subió al escenario, nada más lo presentaron como invitado especial.
Dedicado para fans de Las Puertas …….