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18.08.2016

Yemen: los bombardeos indiscriminados y la falta de garantías de la coalición liderada por Arabia Saudí obligan a MSF a evacuar a su personal de seis hospitales en el norte del país

Desde la suspensión de las conversaciones de paz entre la Coalición liderada por Arabia Saudí y las fuerzas hutíes en Kuwait hace 11 días, la Coalición ha reanudado una intensiva campaña de ataques aéreos que, una vez más, ha convertido extensas zonas de Yemen en campos de batalla.

En los últimos ocho meses, MSF ha mantenido dos reuniones con funcionarios de alto rango de la Coalición en Riad. El objetivo de estas era asegurar la asistencia médico-humanitaria para la población yemení y pedir garantías de que se detendrían los ataques a los hospitales. Sin embargo, los bombardeos han continuado a pesar de que MSF ha compartido de forma sistemática las coordenadas GPS de los hospitales en los que trabajamos con todos los actores implicados.

Representantes de la Coalición han afirmado, en reiteradas ocasiones, que respetan el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, los ataques han continuado demostrando el fracaso a la hora de controlar el uso de la fuerza y evitar ataques sobre hospitales repletos de pacientes. MSF no está satisfecha ni le resulta tranquilizadora la declaración de la Coalición en el sentido de que el bombardeo ha sido un error.

Dada la intensidad de la actual ofensiva y la pérdida de confianza en la capacidad de la Coalición para evitar este tipo de ataques letales, MSF considera que, en las circunstancias actuales, los hospitales de las gobernaciones de Sada y Hajjah son inseguros tanto para los pacientes como para el personal. La decisión de evacuar de un proyecto a los equipos, de los que forman parte médicos, obstetras, pediatras, cirujanos y especialistas en urgencias entre otros profesionales, nunca se toma a la ligera. Sin embargo, ante la falta de garantías creíbles por parte de los actores en conflicto de que respetarán el estatus de protección de las instalaciones médicas, los trabajadores sanitarios y los pacientes; no queda otra opción que evacuar al personal. Este es el caso de las gobernaciones de Hajjah y Saada tras los recientes acontecimientos.

Al tiempo que sigue siendo imprescindible una investigación independiente, debemos subrayar que las investigaciones previas realizadas por la Coalición relacionadas con instalaciones de MSF no han sido compartidas con la organización. “Este último incidente muestra que las actuales reglas de combate, protocolos y procedimientos militares son insuficientes para evitar los ataques a hospitales. Es imprescindible, por tanto, una revisión y modificación de los mismos”, afirma Joan Tubau, el director general de MSF. “Desde MSF pedimos a la Coalición liderada por Arabia Saudí  y a los Gobiernos que apoyan dicha Coalición, especialmente a Estados Unidos, Reino Unido y Francia, que garanticen la aplicación inmediata de medidas dirigidas a incrementar la protección de los civiles”, añade Joan Tubau.

Los hospitales que MSF apoya en Saada, Haydan, Razeh, Abs, Yasnim y Hajjah continuarán operando con personal del Ministerio de Salud y voluntarios. Estos hospitales ya están haciendo todo lo posible para mantenerse operativos y responder a las necesidades médicas provocadas por los renovados bombardeos y las dificultades creadas o agravadas por las carencias que sufre la población yemení. MSF pide a todas las partes enfrentadas que garanticen la seguridad de estos hospitales y permitan que sigan proporcionando asistencia médica de forma neutral e imparcial.

MSF lamenta profundamente las consecuencias de esta evacuación para nuestros pacientes y nuestros colegas médicos del Ministerio de Salud de Yemen que continuarán trabajando en las instalaciones sanitarias en condiciones extremas. Esperamos que las circunstancias de seguridad mejoren, den un respiro a la población y permitan a los equipos de MSF volver a la zona para proporcionar una atención médica tan necesaria en estos momentos. MSF deplora tanto el fracaso colectivo a la hora de proteger a los civiles yemeníes de la acción militar como para ayudarles con una respuesta humanitaria adecuada.

MSF condena la forma en la que todos los actores implicados, la Coalición liderada por Arabia Saudí, los hutíes y sus aliados, están llevando a cabo esta guerra en la que se suceden ataques indiscriminados y una falta total de respeto por la población civil. MSF quiere, una vez más, transmitir sus más sinceras condolencias a las familias de nuestro compañero y de los pacientes que murieron en el ataque al hospital de Abs. La muerte del personal médico y los enfermos y heridos dentro de un hospital habla de la crueldad y de la inhumanidad de esta guerra.

 

En Yemen, MSF lleva a cabo actividades en 11 hospitales y centros de salud y brinda apoyo a otros 18 centros y clínicas en ocho gobernaciones: Adén, Al-Dhale, Taiz, Saada, Amran, Hajjah, Ibb y Saná. En la actualidad, MSF cuenta con más de 2.000 trabajadores en el país, incluyendo 90 trabajadores internacionales

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12.08.2016

Los médicos de Alepo: dentro de un hospital dañado por las bombas

El hospital Al-Daqaq es uno de los pocos que todavía funciona en el Este de Alepo. El 23 de julio el área alrededor fue bombardeada dos veces. El hospital tuvo que cerrar. Solía atender 150 pacientes a diario. Una semana después, el personal consiguió abrirlo de nuevo. Ali Abu al-Yamam, Director Médico de Al-Daqaq nos muestra cómo es trabajar en un hospital dañado por las bombas.

Los Médicos de Alepo: dentro de un hospital dañado por las bombas

18.08.2016

Mirando la neumonía a los ojos: la historia del niño que ni siquiera lloraba

Has participado en varios proyectos de MSF como enfermera. Echando la vista atrás, ¿recuerdas encontrarte con algún niño con neumonía?

En nuestro trabajo vemos a muchos niños con infecciones respiratorias. He trabajado en distintos proyectos con MSF, y es muy común ver a niños con  diarrea, malaria, neumonía o alguna combinación de las tres. Cuando pienso en ello, recuerdo que el primer bebé que vi con neumonía fue en mi  primer proyecto con la organización: estábamos en Colombia para llevar clínicas móviles a zonas remotas a las que se tardan en llegar entre seis  y ocho horas en canoa. Nuestro personal nacional -médicos y enfermeras- se encargaba de las consultas médicas, y el personal internacional estábamos allí para ayudar. Yo estaba allí haciendo la selección de pacientes, así que los examinaba en cuanto entraban y daba una valoración rápida de cada caso. Recuerdo que el bebé llegó en nuestra segunda jornada intensiva en la clínica móvil. Allí estaba su madre con el chiquito, y pensé que era muy pequeño, de tal vez ocho meses de edad.  Mostraba la clásica retracción costal en el pecho, pero en esos momentos yo no estaba tan acostumbrada a verla, no supe qué le pasaba de forma inmediata. Le costaba muchísimo respirar: le faltaba de aire y el pecho se retraía muy profundamente hacia el interior. Se podía ver sin problemas la contracción costal porque el cuerpo y los pulmones intentaban conseguir todo el oxígeno que podían. El bebé estaba completamente aturdido. Ni siquiera lloraba.

¿Entonces qué hiciste?

Fui a ver a la médico y le dije: “Este niño respira de forma extraña”. La médico me dijo que le trajera al pequeño inmediatamente. Le aconsejé a la madre que nos acompañara, y me quedé a observar porque vi lo preocupada que estaba la doctora. Esa profesional llevaba ejerciendo toda su carrera en este contexto, ayudar a las personas marginadas, y verla tan afectada me resultó alarmante. Me costó un rato darme cuenta de que el bebé tenía neumonía. Me sentí muy mal después, porque no pensaba que el bebé podía estar en tan mal estado. Ya he explicado antes que nunca había visto ningún niño con esa enfermedad antes.

¿Nunca había visto a un niño así trabajando de enfermera en Italia?

No, qué va. En Italia, se vacuna contra la neumonía a la mayoría de los niños. Y si contraen alguna enfermedad respiratoria, el acceso a la salud es bastante bueno y podemos tratarlo a tiempo.

¿Cuál es la mayor diferencia entre un servicio de pediatría en Italia y uno en un centro de MSF?

En las salas de pediatría de los centros de MSF no hay llantos. No hay ruido. Solo se oyen los sonidos normales de una clínica, como una enfermera caminando o una madre comentando algo. No es una sala de pediatría como nos podríamos imaginar.  Cuando los niños están muy enfermos, no lloran.

Es realmente sorprendente que uno de los signos de lo grave que está un niño sea que no llora, o que llora sin lágrimas. 

Es absurdo pensar que, dependiendo de donde nazcas, tus posibilidades de sobrevivir puedan variar tanto. ¿Qué pasó con el niño de Colombia?

Una vez a cargo de la doctora, le realizamos varias pruebas para asegurarnos de que no estaba en muerte cerebral, ya que nos preocupaba porque estaba muy apático. Después, le llevamos una bombona de oxígeno (lo sé, es muy peligroso) y le administramos oxígeno durante toda la noche. El bebé necesitaba otros tratamientos que solo podía recibir en la ciudad.

Así que la historia acabó muy bien porque allí nos dirigimos al día siguiente. La madre y el bebé nos acompañaron y viajamos en canoa unas cinco o seis horas. Cuando llegamos a la ciudad nos estaban esperando los coches de MSF. Nos subimos a los coches, acercamos a la madre y al bebé al centro de operaciones, y cuando llegamos a Tivu, la ambulancia los estaba esperando para llevarse al bebé. Todo fue perfectamente y el bebé estuvo muy bien. Trabajábamos en esas clínicas móviles cada dos semanas, así que después pudimos realizar un seguimiento y comprobar que seguía bien.

Muy buenas noticias.

Sí, fuimos muy afortunados, porque debía llevar muy enfermo al menos una semana antes de que llegase a la clínica, pero la familia no pudo pedir ayuda médica antes. Y lo digo sin emitir juicio alguno, porque hay que tener muy en cuenta en qué entorno viven. No es fácil encontrar asistencia sanitaria en estas áreas. Como he comentado, se tardan horas en canoa hasta llegar al hospital más cercano, y se necesita dinero para pagar el transporte, la canoa, luego el coche y el viaje de vuelta. No resulta nada fácil.

 

Médicos Sin Fronteras (MSF) lleva más de seis años intentando negociar una bajada en el precio más de la vacuna contra la neumonía con sus dos únicos productores, Pfizer y GlaxoSmithKline (GSK), para poder proteger de la neumonía a los niños de los países en desarrollo y en crisis.Hasta la fecha, ambos laboratorios se han negado a reducir el precio y las personas que viven en contextos en crisis no tienen ninguna solución a la vista.

Ayúdanos a marcar la diferencia por Twitter: pide a @Pfizer y @GSK que bajen el precio de su vacuna contra la neumonía a cinco dólares por niño para todos los países en desarrollo y las organizaciones humanitarias.

03.08.2016

Papúa Nueva Guinea: el reto de llegar a todos los lugares de un ‘terreno’ sin todoterrenos

Cruzar las aguas de la provincia del Golfo de Papúa Nueva Guinea puede ser traicionero. Durante los cinco meses que dura la temporada anual de vientos alisios del sureste – conocida como laura bada –, se soportan vientos de 30 nudos (unos 56 kilómetros por hora) que hacen que las pequeñas embarcaciones que azotan el océano, tengan que permanecer ancladas.

Aunque la laura bada no aísla completamente a esta zona – situada a unos 300 km de al oeste de la capital: Puerto Moresby – complica mucho el acceso a un lugar de por sí remoto. Montañosa, cubierta de frondosos bosques y atravesada por ríos, se trata de una zona en la que apenas hay carreteras.

En este terreno, los todoterrenos carecen de utilidad. Esto añade un reto a los numerosos desafíos que presenta este lugar ¿Cómo se puede entonces llegar a los pacientes del proyecto de tuberculosis que requieren tratamiento? La prevalencia de tuberculosis en esta zona es alta y el número de casos de la forma de esta enfermedad resistente a medicamentos sigue aumentando.

“Se trata de un lugar donde tenemos que pensar de forma diferente,” dice el Dr. Issac Chikwanha, subdirector del programa de MSF en Papúa Nueva Guinea. Aquí hemos llegado a emplear vehículos aéreos no tripulados para hacer llegar las muestras de esputo desde zonas de difícil acceso a los laboratorios.

El alcance es clave: el 85% de la población del país vive en zonas rurales, y la mayor parte de los 158.000 habitantes de la provincia del Golfo habita en aldeas diseminadas.

“En Kerema, tenemos un grupo de unos 200 pacientes en tres centros diferentes. Sin embargo, no sabemos muy bien cuál es la situación en el resto de la provincia y la causa hay que buscarla en las dificultades de acceso. El problema puede ser mucho más grande”, reconoce Chikwanha.

A finales de agosto de 2015, MSF llevó a cabo una expedición desde Kerema hasta la ciudad de Ihu, para tratar de identificar una ruta hasta los nuevo centros médicas de la provincia. Sin esa ruta, éstos quedan prácticamente inaccesibles durante la laura bada. Supuso un trayecto de tres días que implicó cruzar ríos y atravesar bosques.

Cuando comenzó el programa en 2014 los equipos de MSF identificaron 22 casos de tuberculosis resistente a medicamentos en Kerema que, de otro modo, se hubieran quedado sin tratamiento.

En muchas regiones del país, la tuberculosis es la enfermedad infecciosa responsable de más ingresos hospitalarios. El tratamiento puede llevar de seis meses o dos años, en el caso de la tuberculosis resistente a medicamentos.

Garantizar que los pacientes puedan acceder al tratamiento es solo uno de los muchos retos que presenta este programa. Papúa Nueva Guinea es el hogar de un número increíblemente diverso de tribus y comunidades, con diferentes costumbres y lenguas (se hablan más 800 en todo el país). Las comunidades vecinas pueden tener muy diferentes actitudes acerca de enfermedades como la tuberculosis.

Es esencial dar un seguimiento a los casos diagnosticados y que los pacientes sigan acudiendo a las consultas. Por cada tres enfermos que regresan al Hospital General de Kerema para seguir el tratamiento, uno no lo hace. También es esencial llegar a quienes necesitan ser examinados y reforzar el conocimiento en la comunidad sobre la tuberculosis de forma que se sepan que se trata de un enfermedad grave pero que tiene tratamiento.

En mayo de 2015, MSF puso en marcha dos proyectos de tuberculosis en la provincia del Golfo de Papúa Nueva Guinea. En Port Moresby, el programa está operativo desde marzo del año pasado.