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LUCIA LUCIA VILCHES MOYA.

(Todos los textos son propiedad de Lucia Vilches Moya)

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Querido amigo, amiga:
He decidido escribirte unas letras, exclusivamente para ti, para que sepas que te tengo en cuenta y que estás en mi pensamiento. Que cuando creas que no le importas a nadie recuerdes que a mí me importas, además de a muchas personas más, y pienso sinceramente que el mundo en el que habitamos es así como es, bueno, malo o regular, de alguna manera porque estás tú, y yo, y cada uno de nosotros, y todos los demás, y que seguramente algo lo podríamos mejorar. No te sientas triste ni apesadumbrado por las cosas que te rodean, que no te gustan, después de todo esto que nos gusta o nos molesta es el producto de la libertad de la que cada cual disfruta, hace uso, abuso o alarde, y que siempre de algún modo condiciona nuestras vidas, las de los demás de nuestro alrededor y muchas veces más allá.
Mira, te voy a contar una historia que a mí me la contaron como verdadera. Eran una pareja de enamorados que se querían casar, pero era mucha la pobreza y pocas las posibilidades de cambio a corto plazo, en esas circunstancias la gente veía las Américas como la Tierra Prometida, de tal modo que el joven le propuso a su amada embarcarse con él hacia el Nuevo Mundo, ella primero dudó de seguirle en la aventura pero ya decidida esperó noticias de última hora de él con la maleta dispuesta. Esa carta que fue enviada de urgencia en la que el novio le comunicaba que tenía los pasajes, que le esperaba en el puerto, y que si no acudía era señal de que no le quería lo suficiente como para emprender con él la vida, nunca llegó. EL nunca volvió o no pudo volver, se deduce que formó una familia allende la mar mientras ella, descorazonada y creyéndose abandonada, hizo lo mismo en este lado del mar. Veinte o más años después, desocupando carteras viejas de correos se encontró en un fondo, una carta que enviaron a su destinataria, naturalmente tarde para cambiar el rumbo de las vidas. Las familias habían cambiado sus destinos. Como consecuencia unos seres estaban felices de haber nacido; no obstante, sin duda, hubo la inexistencia de una generación que no llegó a ser, que nunca existieron por la negligencia o descuido de un cartero, algo impensado, la vida es así, un azar que nos bambolea y nos lleva ciegamente por sendas imprevisibles que no buscamos y es poco lo que se puede hacer para evitarlo.
Querido amigo, amiga, cuando yo era bien joven, en el planeta solo había en número la mitad de la población que hay hoy, y muchos se han ido desde entonces sin pena ni gloria porque después de la muerte se acaba la pena y se marchita la gloria. Supongo que la experiencia de lo vivido vale por lo menos un punto, y puedo decir con cierta autoridad: ¡que seas feliz! que no le pidas a la vida riqueza, ni el mejor coche, ni una casa llena de artilugios que pronto no vamos a poder usar por culpa del precio del recibo de la luz, ni demasiadas cosas bellas que no sirven para nada, solo para dedicarle nuestro tiempo en limpiarlas. Que cada día que pase aporte algo bueno a nuestras leves vidas, algo de provecho. No tenemos tiempo, lo consumimos muchas veces en cosas de ningún valor que no nos satisfacen, por tanto lo perdemos. Ahora que se vuelve a valorar tanto el oro, piensa, no hay oro que pague el tiempo perdido. En los tiempos que corren todas las pérdidas son posibles. Podemos perder la casa en la que vivimos, podemos perder el coche, hasta el trabajo, pero si perdemos el tiempo ¡ay amigo!, si perdemos el tiempo y nos amargamos por los traspiés y el caos que nos rodea cada día que pasa, perdemos algo de nuestra vida y ¡eso sí que es grave!
Esto siguiente es un cuento: Dicen que un viajero visitó una población muy bonita, llena de gente amable, que le acogieron con especial hospitalidad y, después de mostrarle todas las cosas bellas e interesantes del pueblo, al hombre le llamó la atención que en una loma resplandecía el cementerio con lápidas blancas y rodeadas de un verdor exuberante, todo muy bien cuidado. Su curiosidad hizo que le llevaran hasta el lugar y le mostraran en detalle las tumbas. El visitante se fijó en los epitafios. “Aquí yace fallecido a la edad de 25 años…”; otro decía algo parecido: “…….Murió a la edad de 15 años…A la edad de 30….De diez…”, Poco más o menos todos así. El hombre sorprendido preguntó. ¿Cómo es posible? ¿Qué problema hay en este lugar para que la gente muera tan joven? Pronto salió de su error cuando supo cómo se contaban los años de vida. Lo que estaba escrito en las lápidas era en realidad los años que de verdad contaban, o sea, los que habían sido felices.
La moraleja del cuento es: En lugar de contar el tiempo, hagamos que el tiempo cuente.
Con esto acabo. Para mí es un placer poderte escribir, y sobre todo que leas esta carta y recibas de ella lo que te sea de provecho, porque con esa intención te la he escrito.
Que te cuides, y recibe mis mejores deseos para ti y los tuyos.
Lucía Vilches Moya.
..
P.D.
Que no te amarguen la vida

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EN UN ABRAZO.
Cuanto amor cabe en un abrazo
cuando los hijos anuncian su partida
Cuantas nanas de amor en el regazo
envueltas en lágrimas de despedida.

La vida es un árbol solitario
La memoria es una sombra de cristal
¿Volverán los abrazos algún día?,
El corazón no se cansa de esperar.
Lucía .Vilchess. M..

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MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESÚS (POEMA)

Cayó el rayo, bramó el trueno
y la tierra retembló.
Se removieron las tumbas,
en el vientre del Seol.
De llama el rojo encendido
en el horizonte ardió
y la noche en un instante,
a la tarde se tragó.
Las nubes un puro llanto,
de amargura derramó.
En medio de la tormenta
se percibía una voz
“Maldita vid de la tierra
es el hijo de mi amor,
¿y así me lo has torturado?
y por tí le envié yo.
¡Maldita seas mil veces,
que no merecer perdón!”

El Santo y su sacrificio
hasta los cielos subió.
Allí, delante del Padre,
por humanos abogó.
A los pies del Santo Padre,
con sangre pide perdón.
Por la sangre derramada
que aquel madero empapó
y desde el suelo clamaba
para los hombres: ¡perdón!

Padre, tú me los has dado
y por ellos morí yo.
Son… pollitos sin la clueca
son… ovejas sin pastor
ahora que estoy a tu lado
por favor cuídamelos.
No los entrampe el Diablo,
ni el mundo, ni imperfección,
que los quiero como a hijos
como a hermanos, o aún mejor,
Son los amigos del alma,
trozos de mi corazón.

Yo me los llevé cautivos
y con ellos dejé el don
de predicar tu palabra
a todo hombre y nación.
Puse enfrente de sus ojos
de la gloria la visión,
y una antorcha que se extingue
para encenderse mejor,
con la vida incorruptible.
Por tu amor y por mi amor,
recíbelos como a hijos
en esta morada eterna
donde moramos tú y yo.
Desde ahora y para siempre
son la viña del Señor.
Lucía Vilches Moya

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Tenemos un corazón,
casi siempre a medio usar
A veces solo un latir,
Otras veces un penar.
L.VLucía Vilches Moya

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EL GIGANTE QUE NOS VIGILA:
Júpiter. Un planeta de nuestro sistema solar mas de mil veces mayor que la tierra que ejerce una potentísima fuerza gravitatoria. Absorbe o desvía los objetos que surcan el espacio cercano del universo a alta velocidad. Dicen los científicos que de no ser por este gigante recibiríamos una lluvia de meteoritos diez mil veces mayor que la actual, por lo que gracias a esa gran atracción de Jupiter es posible la vida en la tierra. Otras zonas del centro de La Vía Láctea, no están preparadas para albergar seres vivos porque registran altos niveles de radiación y están abarrotados de estrellas que se acercan mucho al entrecruzarse. Nuestro sistema solar ocupa una ubicación ideal a salvo de estas circunstancias extremas.
¿CASUALIDAD O DISEÑO?..
.L.V.M.

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Un amor olvidado
Tan solo es eso.
Una tumba sellada
Tras el cadáver.
Una senda borrada
Para el regreso
L.V..

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MARCOS RAFAEL BLANCO BELMONTE.

De aquel rincón bañado por los fulgores
del sol que nuestro cielo triunfante llena;
de la florida tierra donde entre flores
se deslizó mi infancia dulce y serena;
envuelto en los recuerdos de mi pasado,
borroso cual lo lejos del horizonte,
guardo el extraño ejemplo, nunca olvidado,
del sembrador más raro que hubo en el monte.

Aún no se si era sabio, loco o prudente
aquel hombre que humilde traje vestía;
sólo sé que al mirarle toda la gente
con profundo respeto se descubría.
Y es que acaso su gesto severo y noble
a todos asombraba por lo arrogante:
¡hasta los leñadores mirando al roble
sienten las majestades de lo gigante!

Una tarde de otoño subí a la sierra
y al sembrador, sembrando, miré risueño;
¡desde que existen hombres sobre la tierra
nunca se ha trabajado con tanto empeño!
Quise saber, curioso, lo que el demente
sembraba en la montaña sola y bravía;
el infeliz oyóme benignamente
y me dijo con honda melancolía:
�Siembro robles y pinos y sicomoros;
quiero llenar de frondas esta ladera,
quiero que otros disfruten de los tesoros
que darán estas plantas cuando yo muera.

�¿Por qué tantos afanes en la jornada
sin buscar recompensa?� dije. Y el loco
murmuró, con las manos sobre la azada:
�«Acaso tú imagines que me equivoco;
acaso, por ser niño, te asombre mucho
el soberano impulso que mi alma enciende;
por los que no trabajan, trabajo y lucho;
si el mundo no lo sabe, ¡Dios me comprende!

»Hoy es el egoísmo torpe maestro
a quien rendimos culto de varios modos:
si rezamos, pedimos sólo el pan nuestro.
¡Nunca al cielo pedimos pan para todos!
En la propia miseria los ojos fijos,
buscamos las riquezas que nos convienen
y todo lo arrostramos por nuestros hijos.
¿Es que los demás padres hijos no tienen?…
Vivimos siendo hermanos sólo en el nombre
y, en las guerras brutales con sed de robo,
hay siempre un fratricida dentro del hombre,
y el hombre para el hombre siempre es un lobo.

»Por eso cuando al mundo, triste, contemplo,
yo me afano y me impongo ruda tarea
y sé que vale mucho mi pobre ejemplo
aunque pobre y humilde parezca y sea.
¡Hay que luchar por todos los que no luchan!
¡Hay que pedir por todos los que no imploran!
¡Hay que hacer que nos oigan los que no escuchan!
¡Hay que llorar por todos los que no lloran!
Hay que ser cual abejas que en la colmena
fabrican para todos dulces panales.
Hay que ser como el agua que va serena
brindando al mundo entero frescos raudales.
Hay que imitar al viento, que siembra flores
lo mismo en la montaña que en la llanura,
y hay que vivir la vida sembrando amores,
con la vista y el alma siempre en la altura».

Dijo el loco, y con noble melancolía
por las breñas del monte siguió trepando,
y al perderse en las sombras, aún repetía:
�«¡Hay que vivir sembrando! ¡Siempre sembrando!…»

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SOLO TU.
Soy pájaro en el azul
sobre las alas del viento
vuelo con el pensamiento
envuelta en haces de luz

Me cuelgo de la alborada
tu eres mi único horizonte
donde se unen mar y cielo
Puros como tu mirada.

tan solo existe tu amor
Mas allá de ti no hay nada
L.V.

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CUANDO UN ARBOL MUERE.
Cuando se muere un árbol nadie lo llora
Aunque no haya columpio que en él se meza
Del furibundo rayo el fuego devora
Queda su cuerpo oculto con la maleza.

Bajo un tocón humilde que resucita
La raíz generosa busca la fuente
Que de fuerza y vigor a la hoja marchita
Avanzando afanosa tras la corriente.

Porque nunca la historian se ha equivocado
La vida que se crea jamás perece
Como Fenix resurge de sus cenizas
La semilla en su seno ya reverdece
.L.V.M.

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ME PREGUNTA LA PÁGINA QUE ¿QUÉ ESTOY PENSANDO?

Estoy pensando que las noticias que nos vienen de todas partes del mundo son cada vez mas escalofriantes e impactantes. La inseguridad ciudadana aterroriza. El temor a las concentraciones de personas en lugares públicos nos hace mirar a todos lados con temor. Los locos andan sueltos. Las filosofías profundamente extremistas de todo tipo, sobre todo politico-religiosas fanáticas y fanatizantes convierten a muchos de ellos en bombas humanas imposibles de controlar ni prever sus actos. Las grandes potencias su solo recurso es intentar apagar fuegos con incendios masivos e indiscriminados. Los poderosos levantan su rostro hacia el cielo con soberbia como lo hicieron otros antes que ellos. Aquellos que cometieron delitos contra la humanidad que llenaron la tierra de mares de sangre de forma implacable e irrespetuosa. Aunque estos ya no están, pero dejaron el puesto libre para los siguientes a los que no les importa la historia para aprender nada de ella y arrastran a las masas con leyes y decretos que obligan . Ellos se han “hecho a sí mismos” Por eso están tan mal hechos. Esta es la realidad de “la cultura de la violencia”, sin apelativos. VIOLENCIA CON MAYÚSCULAS.
.
Un reconocido premio Novel de química en el 54, y de la Paz en el 62 del siglo pasado. Linus Pauling, entre sus frases célebres dijo lo siguiente:

“LA ÚNICA POLÍTICA SENSATA PARA EL MUNDO ES, LA DE ELIMINAR LA GUERRA.”.

Todos las mujeres y hombres verdaderamente sabios han sido y son personas de paz que concuerdan con un libro que ha sobrevivido a los embates del tiempo y de la hipocresía religiosa de los que dicen guiarse por él. Me refiero a la Biblia. Estos individuos y organizaciones han llevado a la desmoralización de la humanidad.

En un muro de la sede de Las Naciones Unidas reza así:

“Y forjarán sus espadas en rejas de arado. Y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra” Miqueas 4:3.

Una preciosa DECLARACIÓN DE INTENCIONES extraida de una promesa bíblica que nunca han llevado a la práctica.

El mundo entero arde y nadie, por lo menos ningún gobernante humano va a poder evitar que en el mejor de los casos nos chamusquen a todos las llamas del incendio..
Lucía.V.

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¡AY AMOR!
Ay amor, te miro en la distancia.
Persigo tu aura y lo recojo
¡Cómo ansío las negras golondrinas
de tus pupilas posándose en mis ojos!

Sueño vivir tras de sus cerrojos,
y navegar esas aguas blanquecinas.
¿Cómo desvanecer esos antojos
que me roban la vida y me fascinan?

Al calor de tu piel arde la brisa
podrías derretir mi piel de hielo
¡Como anhelo colgarme de tu risa
y reunir mi tierra con tu cielo.

L.V.Moya