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Jodie Cash

#cuéntalo
Pues podría contar muchas malas experiencias nocturnas por el hecho de ser mujer, porque además, yo no he sido chica de quedarse mucho en casa o no arriesgar a irse a sitios oscuros, bosques o ciudades varias a muy temprana edad para evitar peligros, al contrario que eso, me atraía la excitación, la adrenalina, lo desconocido.. y qué suerte y ángel siempre he tenido, pensándolo ahora en frío!

Una de ellas fue cuado tenía unos 17 años, trabajaba en una gasolinera en la que estuve 4 años y de la que podría contaros mil historias más.
Hubo una época en la que teníamos que hacer el cierre sol@s, por temas de recortes e historias varias, y esa noche me tocó a mí.
Llevaba rato oyendo el claxon de un coche, eran las 22h aproximadamente, miré por el cristal y ví una furgoneta aparcada a lo lejos en el parking del supermercado que había justo al lado, pero no le hice mayor caso.
Estaba todo oscuro debido a la hora, menos la estación de servicio claro, que tenía todas sus luces porque me encontraba dentro haciendo el cierre.

Alrededor de las 23h, me dispuse a dejar todo listo, cerrar la gasolinera e irme hacia mi casa. Como vivía relativamente cerca, iba caminando.
Entonces fue cuando la furgoneta encendió el motor y empezó a seguirme.
Cuando iba a mitad de camino, se puso a mi lado. El conductor, un jóven de origen marroquí que en seguida reconocí porque venía mucho a repostar, bajó la ventanilla y se dirigió a mí pidiéndome un cigarro.
Le negué ese cigarro en repetidas ocasiones, pues él seguía conduciendo la furgoneta a mi lado, pidiéndome hablar, quedar, o cualquier excusa que se le ocurriera.
Me percaté de que me estaba siguiendo hasta mi casa y no iba a permitir que supiera donde vivía, así que salió mi yo más violento y amenazador.
Porque yo funciono así, cuando me veo acorralada o en peligro, reacciono violentamente y eso me ha llevado a situaciones delicadas en más de una ocasión.

Así que le insulté, amenacé y pedí que como no me dejara en paz y se fuera, lo iba a pagar caro.
Tuve suerte, se creyó mis palabras y se fue, no sin antes insultarme y gritarme que era una creída por creer que él quería algo de mí.
A los días vino de nuevo a comprar a la gasolinera y no lo pensé dos veces, delante de una larga cola de gente y de mis compañer@s le dije que como volviera a esperarme después del trabajo y seguirme hasta mi casa, le denunciaba a la policía, así como el mismo fin de semana en las Ramblas del pueblo delante de toda la gente que había tomando algo en las terrazas de los bares.
Nunca más volvió a mirarme a la cara.

Yo tuve suerte, y como estas, muchas otras veces, porque no me callé y podría haber acabado en el maletero de un Nissan o de esa misma furgoneta, pero de lo que no me arrepiento es de haber hecho caso a mi instinto y haberlo hecho público delante de toda la gente que pude, así por lo menos lo pensaría dos veces la próxima vez antes de perseguir a nadie hasta su casa.
No os calléis, no lo escondáis, quizás no soy el mejor ejemplo para defenderse, pero contadlo. Sólo quería compartir una de tantas malas experiencias de mi vida, a ver si entre tod@s hacemos algo de conciencia, sobre todo, a l@s que deciden quien es libre de irse de rositas ante un acto así.

Facebook Jodie Cash: https://www.facebook.com/jpapaceit