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SLAMMIN´THRU

The Huge Glenn at Sala Capitol

No me voy a demorar describiendo la música de los teloneros Slammin’ Thru. Se trata de un grupo local (y nada memorable) de heavy metal, género que ciertamente no parece muy apropiado para servir de aperitivo a una actuación de Glenn Hughes. En todo caso diré que el sonido emborronado, con exceso de graves, ecos y reverberaciones varias, que uno suele atribuír a las bandas menos profesionales, fue también la tónica de la actuación principal. Desde mi ignorancia aventuro que posiblemente la Sala Capitol , con su techo desproporcionadamente alto, presenta dificultades técnicas de muy difícil solución.

Tras 35 minutos “metaleros” y una pausa de 10, a eso de las 21 horas hizo su aparición la banda de Glenn Hughes (envidiablemente delgado y juvenil para sus 62 años). Bueno, eso de “la banda de Glenn Hughes” podría ofender a algún lector italiano. Me explico: el guitarrista Matteo (“Matt”) Filippini parece ser relativamente conocido en su tierra.  Su grupo Moonstone Project, formado en 2005, en el que también participó en algún momento el teclista Alessandro Del Vecchio, se ha caracterizado por hacer hard rock de corte setentero con la colaboración de invitados ilustres como el propio Glenn Hughes, Ian Paice, Ken Hensley, James Christian o Graham Bonnet, entre otros. Pues bien, desde una perspectiva italiana, lo que vimos el domingo 26 de mayo fue la actuación de The Matt Filippini Band (Filippini, Del Vecchio y el batería alemán Markus Kullmann) con Glenn Hughes como estrella invitada. Por otro lado, sin embargo, cabe preguntarse si esa denominación tiene sentido considerando que todos los temas que se tocaron (con la excepción de “Superstition”) pertenecen al acervo de Hughes, escogidos de entre su repertorio con Trapeze, Deep Purple o en solitario. Pero en fin, no vale la pena darle vueltas, porque en definitiva lo que vimos, ya lo voy adelantando,  fue un bolo no demasiado formal de unos colegas  que se lo pasaron bien recordando viejos temas de la carrera de Glenn.

El mal sonido empañó el pleno disfrute de la actuación. Aparte de la falta de definición, los ecos y rebotes varios, el volumen bestial del bajo de Hughes sepultó al teclado y la guitarra. Realmente había que hacer un esfuerzo para no perderse las notas de los solos de Filippini, que en condiciones normales deberían atravesar la mezcla de sonido y destacar sin problema.

Muy comunicativo, insistiendo en el carácter festivo del evento y repasando una docena de temas, Hughes se empeñó (más de lo necesario) en demostrar que está en muy buena forma y que no sólo canta excepcionalmente bien, sino que todavía es capaz de alcanzar las notas más agudas.  Adornó la versión de “Mistreated” con un pasaje a capella que fue de lo mejor del show, pero tal vez ese solo detalle hubiera bastado para demostrar que aún puede cantar como los dioses. Personalmenet me resulta cargante esa necesidad que parece sentir de rematar todos los temas con una exhibición de sus cualidades vocales (ya vale Glenn, ya sabemos lo bueno que eres, y los excesos se aproximan peligrosamente al mal gusto).

El resto de la banda no me pareció especialmente destacable, simplemente cumplieron correctamente con su labor, con solvencia, entusiasmo y buen humor (con largo solo de batería incluído, como cabe esperar en un ejercicio de nostalgia setentera). Las versiones de los temas tuvieron por lo general un carácter esquemático. Realmente una pena teniendo en cuenta el juego que dan para la improvisación y el lucimiento instrumental canciones como Stormbringer, Sail away, Burn, … en fin, casi todas ellas. Por ello es inevitable tener la sensación de que la actuación de Santiago fue la de un grupo “de circunstancia”, que no ha tenido la ocasión de elaborar un poco más los temas que interpreta. Por otro lado, un guitarrista de más enjundia, más audaz e imaginativo, o un teclista con más protagonismo, podrían haber hecho el concierto más interesante, siempre y cuando el sonido también ayudara y se los pudiera apreciar mejor, claro está.

La asistencia (numerosa, unas tres cuartas partes del aforo) estuvo entusiasta y participativa, brindando a los músicos un apoyo incondicional (incluso cuando la marcha del concierto se interrumpió momentáneamente por un percance de Hughes con una cuerda del bajo, que fue superado con las tablas que se le suponen, bromeando con el público, poniendo “caras para la foto” y explicando que ya hacía rato que venía teniendo problemas con la cuerda pero había tratado de evitar el tener que parar de tocar).

Resumiendo: apabullante presencia de Glenn Hughes en el escenario, mal sonido y  relativa intrascendencia de una banda acompañante a la que le faltó brillo y personalidad.

Set list (cito de memoria, puede haber errores):

      1. Stormbringer

      2. Might just take your life

      3. Sail away

      4. Black cloud

      5. Mistreated

      6. Superstition (Steve Wonder)

      7. Seafull

      8. Gettin’ tighter

      9. Keep on moving

Bises:

      10. Soul mover

      11. Burn

Aprox. 21.00 – 22:40 con los bises.

Texto por Gonzalo Hill Saint Martin.

Fotos y videos por Rubén Novo.

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GLENN HUGHES.