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BOB DYLAN: JUDAS

Publicado el 25 mayo, 2014 | Opinión

¡Judas! Le gritaba un espectador indignado hace casi cincuenta años a un Dylan parapetado en sus gafas negras y empuñando una sacrílega guitarra eléctrica en una de sus actuaciones en el Royal Albert Hall  respaldado por The Band (no se pierdan el concierto editado legalmente en sus Bootleg series porque es uno de los momentos trascendentales en la historia del rock’n’roll).

¡Judas! Parecía llamarle Joan Baez cuando poco tiempo antes le increpó desde la televisión pública por no ponerse al frente de una de las más multitudinarias manifestaciones pro-derechos civiles habidas en Washington.

¡Judas! Pensaba su viejo colega Pete Seeger mientras saboteaba los cables de alimentación del escenario cortándolos con un hacha para impedir que Bob tocase en eléctrico su nueva música.

¡Judas! Pensaría la comunidad judía cuando abrazó la fe cristiana públicamente a finales de los setenta y nos entregó una serie de discos magistrales. (Escúchese “Slow Train Coming”)

¡Judas! Pensó después la comunidad cristiana cuando volvió a abrazar la fe judía.

¡Judas! Bramó la comunidad progresista cuando actuó para el hoy canonizado Juan Pablo II.

¡Judas! Pensaron muchos cuando en el concierto de celebración de su cincuenta aniversario no acudió en ayuda de su invitada Sinead O’connor que era abucheada e insultada por la audiencia después de romper una foto del Papa antes citado y dejándole el papelón al bueno de Kris Kristofferson que sacó del escenario a la díscola irlandesa.

Y Judas le vuelven a llamar por prestar su imagen para anunciar un conocido Banco on-line, se lo llaman aquellos que quieren que Dylan sea el que ellos imaginan que es, o el que imaginaron que fué hace cuarenta años o el que imaginan que debería que ser en los años que le queden. Solo que el Dylan que imaginaron no es Bob Dylan y menos aún Robert Zimmerman, hosco, cínico, esquivo, genial, poeta, músico visionario y poco interesado en agradar a una masa a la que siempre ha mirado con estupor y en muchas ocasiones con justo desprecio. Un Bob Dylan  de setenta y tres años que sigue embarcado en un tour que nunca se acaba y ofreciendo, tantos años después, discos a la altura de su leyenda,  dispuesto a morir sobre el escenario. El grito de Judas resuena en su cabeza y con una imperceptible sonrisa, ocultando los ojos bajo el ala de su sombrero, murmura “…todo está bien Mamá, solo estoy sangrando…”

 

POSDATA: Yo, después de ver por enésima vez  el polémico anuncio del Banco de los huevos, me voy a darle de fumar a mi pájaro, beberme un par de sus discos y cocinar el televisor escuchando el famoso hit de KaKa de Lux “Pero que público más tonto tengo”

Jose Tribeca

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2 Responses to BOB DYLAN: JUDAS

  1. Roberto dice:

    Estamos de acuerdo. Dejemos en paz a Robert (quienquiera que sea) y que haga lo que le de la gana. Personalmente tengo bastante con su música. El resto es problema del que lo idolatre o lo quiera tomar por líder o modelo de lo que sea (precisamente lo que él siempre rechazó). Antes de este anuncio, por cierto, ya le había dado su nombre a un modelo de pantalones de Calvin Klein y había hecho promoción de Chrysler en la Super Bowl. (Y otro día podemos hablar de ese otro hombre con un altísimo sentido de la libertad individual y artística que fue Lou Reed, o de los que critican a Springsteen por haberle comprado un caballo de competición de medio millón de dólares a su hija, etc, etc).

    Solo una puntualización que no hace al tema, pero … : no sigamos repitiendo, casi 50 años después, que el episodio del espectador que gritó “Judas” fue en el Royal Albert Hall. El bootleg salió con ese nombre por error. Pero el famoso concierto fue el 17 de mayo de 1966 en el Free Trade Hall, Manchester.

    • Jose Tribeca dice:

      Efectivamente, querido Roberto, la confusión histórica sobre en cual de los cuatro conciertos grabados por Columbia en Inglaterra en 1966 se produce el celebre enfrentamiento entre Dylan y el airado espectador quizás sea mejor dejarla aclarada. Se grabó el concierto de Manchester, el de Liverpool y dos en el Royal Albert Hall londinense. El “bootleg” se convirtió en uno de los más buscados en la historia del rock y, como bien apuntas,por un error se editó la grabación de Manchester como si fuese una de las dos habidas en Londres.El disco tuvo tal trascendencia que cuando Bob Dylan decidió editarlo de forma oficial mantuvo la ficción y lo subtituló “The Royal Albert Hall Concert” aunque efectivamente se trata del concierto de Manchester:

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